El pasado 11 de mayo, Megadeth ofreció su segunda fecha en la Arena CDMX. La que, en teoría, sería la última presentación de la banda de Dave Mustaine en la capital del país. Sin embargo, la expectativa alrededor de esta noche era distinta, ya que en otras ciudades donde ofrecieron dos fechas consecutivas, la banda sorprendió con cambios importantes en el setlist y canciones especiales para los fans más fieles.
La noche finalmente llegó. Una noche fría y lluviosa que no detuvo a los seguidores de la banda, quienes nuevamente acudieron al venue como si se tratara de una tradición religiosa: todos vestidos con playeras de Megadeth y listos para despedirse —o al menos intentarlo— de una de las bandas más importantes del thrash metal.
La velada comenzó una vez más con S7N como invitados especiales, reafirmando por qué son uno de los proyectos más sólidos y destacados de la escena mexicana actual. Desde la primera canción lograron conectar con el público, ofreciendo un show intenso y completamente a la altura del escenario que estaban compartiendo. Sin duda, dejaron a sus seguidores más que satisfechos y demostraron por qué su crecimiento dentro de la escena nacional sigue siendo constante.
Finalmente llegó el momento esperado. Megadeth apareció en el escenario arrancando la noche con Tipping Point, provocando los primeros moshs desde el primer tema. La conexión entre la banda y sus seguidores mexicanos volvió a hacerse evidente de inmediato.
Pronto comenzaron las primeras sorpresas del setlist. Wake Up Dead e In My Darkest Hour fueron recibidas con una explosión de euforia por parte del público, pero el momento que verdaderamente elevó la noche llegó con Liar, tema que hizo estallar a la Arena CDMX y que además representó una de las interpretaciones más inesperadas de la gira.
A esas alturas, el público ya estaba completamente entregado, y apenas era el inicio de una noche que terminó funcionando como el complemento perfecto para la primera fecha. La banda entendió que muchos fans asistirían a ambas noches esperando algo distinto, y decidió recompensarlos con un show prácticamente nuevo.






Canciones como Sweating Bullets, This Was My Life, Dread and the Fugitive Mind, Skin o’ My Teeth y Poison Was the Cure continuaron alimentando la emoción del público. Megadeth no cambió uno o dos temas: ofreció una experiencia diferente y especial para quienes decidieron vivir ambas noches.
Sin embargo, el punto más alto llegó cuando comenzó a sonar Trust. La reacción fue inmediata. Toda la arena cantó al unísono y el recinto explotó en emoción, convirtiéndose en uno de los momentos más memorables de la noche.
Ya en la recta final, la banda cerró con tres de sus himnos más importantes: Symphony of Destruction, Peace Sells y Holy Wars… The Punishment Due. Además, agregaron Ride the Lightning prácticamente de último momento, dando la impresión de que el tema no estaba contemplado originalmente y terminó apareciendo gracias a la increíble respuesta del público mexicano.
Antes de despedirse, Dave Mustaine agradeció profundamente al público. La reacción de los asistentes fue tan intensa y emotiva que el propio Mustaine terminó visiblemente conmovido hasta las lágrimas.
No diremos que esta segunda noche fue mejor o peor que la anterior. Más bien, ambas fechas funcionaron como dos partes de una misma despedida. Megadeth entendió perfectamente que sus fans más leales estarían presentes en ambas noches, y decidió convertirlas en dos experiencias distintas e inolvidables.
Porque si algo quedó claro después de estas dos noches en la Arena CDMX, es que hay conciertos que no solo se viven… también se quedan contigo para siempre.




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