Después de varios meses de espera, Megadeth finalmente inició su gira por México como parte de lo que sería su “última” gira por el país. La respuesta del público fue exactamente la esperada: fechas prácticamente sold out y una Arena CDMX completamente llena para la noche del 10 de mayo, en un evento organizado por Zignia Live.
La banda llegaba a la primera de sus últimas dos noches en la capital con un público tan diverso como apasionado. Había adultos, adolescentes, niños, familias completas, parejas, grupos de amigos e incluso fans que decidieron vivir la experiencia completamente solos. Pero todos compartían algo en común: una playera de Megadeth y la necesidad de formar parte de este momento.
La noche comenzó con una de las propuestas mexicanas más importantes y destacadas de la escena nacional: S7N. La banda continúa demostrando el enorme crecimiento que ha tenido en los últimos años, llenando venues como el Lunario y presentando incluso un documental premiado en festivales de cine. Ver a un proyecto mexicano formar parte de la despedida de una de las bandas más importantes del género es algo que definitivamente merece reconocimiento.
Finalmente llegó el momento esperado. Las luces se apagaron y comenzó a sonar Tipping Point. La Arena CDMX explotó de emoción. Desde el primer segundo se sentía que el público quería convertir la noche en algo inolvidable. Dave Mustaine se veía particularmente emocionado, entusiasta y dispuesto a ofrecer un show memorable.




La banda continuó con Hook in Mouth y Angry Again antes de dar paso a uno de los clásicos más importantes de su carrera: Hangar 18. El público no dejó de cantar, los primeros moshs aparecieron y la energía dentro de la arena comenzó a crecer rápidamente. Se sentía como una despedida para muchos asistentes.
El setlist siguió avanzando entre clásicos y canciones de su material más reciente: She-Wolf, Countdown to Extinction, We’ll Be Back, Tornado of Souls y Mechanix mantuvieron a la audiencia completamente entregada. Sin embargo, el punto más alto de la noche llegó cuando comenzaron a sonar Symphony of Destruction y Holy Wars… The Punishment Due. Toda la Arena CDMX cantaba a una sola voz.
Aunque Dave Mustaine mencionó durante el show que existe la posibilidad de extender la gira y regresar en los próximos años, para muchas personas esta noche se sintió como un verdadero cierre. Más que un concierto, fue una oportunidad para agradecerle a Megadeth por décadas de música, emociones y recuerdos.
Para algunos quizá no fue el final definitivo. Pero para muchos otros, esta fue la última vez. Y eso convirtió la noche en algo todavía más especial.




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