El 23 de agosto, la Ciudad de México se convirtió en un aquelarre de gothic/glam rock con la llegada de The 69 Eyes, quienes hicieron vibrar un venue que comienza a consolidarse como nueva casa para conciertos. La velada arrancó con la actuación de Postnecrum, banda originaria de Zacatecas que apostó por un black metal sinfónico: diferente a la propuesta de los finlandeses, pero igualmente poderosa. Con interacción constante, preguntas al público y una vibra relajada, lograron ganarse a la audiencia a pesar de la lluvia que se desató justo al inicio de su show.






La expectación alcanzó su punto máximo cuando los vampiros de Helsinki aparecieron puntuales en el escenario, mientras sonaba el tema de la serie Wednesday como introducción de su actual gira. El recibimiento fue ensordecedor: aplausos, gritos y un público que no dio tregua desde el primer acorde. “Devils”, “Feel Berlin” y “Perfect Skin” abrieron la noche con un estallido de voces y baile, confirmando que The 69 Eyes tienen a México bajo su hechizo.
Jyrki, sonriente y cercano, interactuó con el público durante todo el show, reforzando la conexión que la banda mantiene con sus fans mexicanos. El setlist recorrió distintos álbumes, con temas como “Betty Blue”, “Drive”, “The Chair” y “Never Say Die”, todos recibidos con la misma pasión y energía.
El clímax llegó con los himnos que han convertido a los finlandeses en culto dentro del goth rock: “Gothic Girl”, “Wasting the Dawn”, “I Love the Darkness in You” y, por supuesto, “Brandon Lee”. La sorpresa de la noche fue la aparición de Rafael Reyes (Prayers), quien se unió a la banda para interpretar un explosivo cover de los Ramones: “I Just Want to Have Something to Do”.
El cierre no podía ser otro: “Dance d’Amour” y “Lost Boys”, coreadas como verdaderos himnos de medianoche. Fue una velada oscura, sensual y vibrante, que dejó claro que The 69 Eyes no solo mantienen intacta su esencia, sino que la intensifican con cada visita a México.













Un show redondo que superó expectativas y que promete consolidar a este venue como un espacio habitual para el rock alternativo y gótico en la capital.





Deja una respuesta